La manufactura chilena reune la elaboración de alimentos y bebidas, la industria química y del plástico, la celulosa y el papel, la metalurgia y la metalmecánica, y la fabricación de maquinaria y equipos. Alimentos, bebidas y químicos concentran más de la mitad de la actividad del sector, distribuido principalmente entre la zona central, el Biobío y Los Lagos.
Es la puerta de salida industrial del país. Las exportaciones de alimentos procesados cerraron 2025 en US$24.546 millones, un 3,4% más que en 2024, con la agroindustria creciendo 32,7%. Las manufacturas metálicas, maquinaria y equipos de transporte sumaron US$2.606 millones, un alza de 14,5% empujada por bolas de molino, máquinas para la industria minera y conductores eléctricos.
El contraste está en el mercado interno. El sector metalúrgico-metalmecánico creció apenas 1,8% en 2025, por debajo del 2,3% de la economía nacional, y se mantiene 6,6% bajo su nivel de 2018, mientras las importaciones de acero subieron 16,2% y desplazan producción local. Ese cuadro empuja a las plantas hacia la automatización y la eficiencia operacional como única salida competitiva.