Consumo masivo reune a los fabricantes y comercializadores de alimentos, bebidas, cuidado personal y productos del hogar. Es una industria de rotación alta y márgenes finos, donde la ventaja competitiva se construye en la ejecución: disponibilidad en góndola, cadena de frío, costo por unidad producida y velocidad para responder a un cambio de hábito de consumo.
En Chile el sector está anclado en la industria alimentaria, cuyas exportaciones cerraron 2025 en US$24.546 millones, un 3,4% más que el año anterior, con la agroindustria expandiéndose 32,7%. El país exportó cerca de 600 tipos distintos de alimentos, desde salmónidos y arándanos congelados hasta leche en polvo y ciruelas deshidratadas.
En el mercado interno, el canal digital dejó de ser marginal: las ventas online de alimentos y bebidas alcanzaron US$1.760 millones en 2025, con un alza real de 25%, y se cuadruplicaron en los últimos seis años. La penetración online en supermercados pasó de 0,8% en 2019 a 8,6%. Eso obliga a las compañías a operar surtido, promoción y logística en dos canales con lógicas distintas, al mismo tiempo.